Comprar tablet online

¿Está pensando en comprarse, por fin, una tableta? En 10 días Microsoft y Google han presentado sus propios prototipos de tablets, con multitud de análisis sobre lo que significarán para el futuro. Análisis que se simplifica en un hecho: cuatro grandes agentes tecnológicos, Apple, Microsoft, Google y Amazon, van a fabricar y vender sus propias tabletas, pero cada uno parece perseguir un objetivo distinto.

Tablet

Hace cinco años, Microsoft lanzó su especificación para tabletas ligeras a las que llamó UMPC (ultramóvil PC) y ahora la Surface. Ningún fabricante le siguió mucho, salvo Samsung, que apuntaba maneras en el diseño. No vendió gran cosa. Cuando hace dos años Apple puso en circulación el iPad, Microsoft trató de fijar otra vez su especificación con HP, que mostró un prototipo muy parecido al de Steve Jobs. Pero luego HP le puso los cuernos, se compró su propio sistema operativo y terminó estrellándose con la tableta WebOS.

Así que ahora que el mercado está maduro, mueve millones de unidades y mete el dinero a chorros en la caja de su cordial enemigo, se entiende que Microsoft (10 años empujando el tablet) se tire de los pelos e intente poner las reglas de juego en su terreno y aprovechar el negocio: Windows 8, teclado de quita y pon haciendo de tapa, lápiz… Y los que quieran, que sigan al Surface.

Lo de Google huele parecido: hay cientos de fabricantes usando Android, pero cada uno a su aire, dejando la sensación de que, ¡ay!, algo le falta. A simple vista, el iPad es superior, funciona más redondo. Google llega con el Nexus 7, la potencia masiva de un procesador de cuatro núcleos y un precio de 199 dólares. ¿Se forrará vendiendo unidades? Por precio es difícil, pero señalará a todos cómo han de ser las cosas en su ecosistema. Que es su negocio.

Amazon puede vender su Kindle Fire a pérdidas (según cálculos conocidos) para consolidar su enorme plataforma de distribución de contenidos digitales. Y lo de Apple, los más listos de la clase, está clarísimo: ganar dinero vendiendo iPads. Han diseñado un buen hardware, han afinado el software y acertado con el momento. Venden como churros.

Y todo esto, ¿qué significa para el usuario de a pie que se piensa si ha llegado ya el momento de comprar? Pues que esos cuatro agentes no hacen apuesta de futuro, sino de negocio actual. Y que no va a haber plataforma unificada, más allá de contenidos en Internet. La ventaja es que habrá dónde elegir y el inconveniente, que habrá que elegir.

Microsoft le dirá que sus tabletas sirven también para trabajar (Office incluido), Apple insistirá en que las suyas son para todo y Google, en que su sistema es universal. Lo que habrá que comparar es cómo se comporta cada una al tacto, cuánto dura la batería, con qué agilidad se encienden y apagan… Y luego preguntarse y responderse con sinceridad para qué va a usarla cada uno.

Y sin derrochar. Sentado que para el uso común se impone el dispositivo móvil, en dos o tres años volveremos a ver rotundas novedades: se acercan las esperadas pantallas flexibles, tal vez dispositivos más livianos como las gafas Google o sistemas de pulsera, con interfaces por voz y gestos… Las tabletas empezarán a parecernos antiguas. O demasiado profesionales.